El papel del papel

El papel del papel, o si preferimos, el rol del papel en los tiempos que corren, es entregarnos la posibilidad de habitar el silencio, concentrar nuestra atención y apartarnos del continuo fluido sin fin al que estamos expuestos. 


La hipercomunicación nos aleja de la posibilidad de bucear en las profundidades, nos mantiene flotando en lo banal, nos distrae del pensamiento pausado que nos lleva a la reflexión, nos obliga a mantener la mirada fija en una superficie de perímetro muy limitado, que proyecta contra nuestros ojos su agresiva luz blanca en movimientos frenéticos y sin pausa. Montañas de información inútil se vierten directamente sobre nuestras pupilas, paralizando nuestra voluntad, inmovilizándonos, a excepción del dedo índice que hace los clics para que otros ganen dinero. Destruye el paisaje silencioso propicio al crecimiento interno, al desarrollo intelectual a través de todos los sentidos. Nos confina a la soledad con falsas promesas de comunidad. En la vida cotidiana, su continua solicitación, reduce a un segundo plano el encuentro real entre personas.


Por el contrario, el papel, nos permite tener un diálogo lento entre el objeto y nuestro pensamiento. En esta época de “rush” nos invita a un “slow thinking” donde se da la posibilidad de encontrar silencios, que son el refugio de la imaginación. Frente al papel somos actores y no víctimas sometidas; es una experiencia física, una relación de cuerpo a cuerpo donde, además de la vista, intervienen otros sentidos que participan en la interiorización de la experiencia.


Estamos viviendo la desmaterialización del mundo, “que según Byung-Chul Han”, es la transición del mundo de las “cosas” tangibles a la era de la “no-cosas”. Este proceso implica que lo real se confunde con lo virtual, la identidad se convierte en datos cuantificables y la información reemplaza a los recuerdos y al sentido de lo tangible, llevándonos a una vida cada vez mas intangible, inestable y superficial.


Este es un mundo que está ocupado en morir, por ello rindo homenaje al papel, que ofrece resistencia frente a esa agonía.


El papel del papel es sagrado.